Invierno (siempre)
21 nov 2010
Huele a invierno en Madrid. Es de noche, noche cerrada de temporada baja y llueve sin nubes como cuando yo no sabía andar con la cabeza alta. El frío, helado, se cuela por una puerta entreabierta y 12 escalones se me clavan en la aorta impidiendo, una vez más, que busque amaneceres en los reflejos. Todos siguen vacíos o llenos de pesadillas obtusas de esas de patio de colegio. De llamas que nunca queman lo suficiente como para acabar con todo.
La carretera se va desdibujando en haces de luz sin brillo y la oscuridad engulle los neones a 100 kilómetros por hora. Cierro los ojos, desde dentro, y no puedo evitar temblar aunque lo intento. Huele a invierno en la M30. Veo sin querer tus manos y noto sin buscarlo tu sabor en la boca. Otra vez. Así que abro los ojos y cierro todo lo demás, aún queda noche. Pasamos por delante de la sede de La Razón y hacemos el mismo chiste de siempre. Hablamos de drogas, de grandes nombres, de futuribles que asustan. Y en mi bolso el último periódico de un año sin rastro.
Lo he conseguido, ahora soy impermeable.
La foto es de José Carlos Cortizo