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¿Y a ti aún te cuentan cuentos?

 

Tramoyista



- No puedo salvarte

Le miró, viéndole completo por primera vez. Apartando aquél enorme telón que él había erigido entre todo lo que era y todo lo que aparentaba, lo que escondía. Ella lo había sabido desde el principio o quizás un poco después. Sí, fue un poco después, la noche de su primer beso, antes de doblar la esquina. Cuando descubrió aquél gesto casi invisible, un movimiento leve, como si agitase el terciopelo granate de su escondite y se ocultase con él, disfrazándose un poco.

Más tarde descubrió que vivía siempre disfrazado, que rara vez cruzaba la linea. Si acaso asomaba por aquí un brazo, por allá un pie pero jamás pudo ver con sus propios ojos más allá de una desnudez física con la que también se cubría. Ella intuía qué había más allá, silabeaba palabras que, sibilinas, devolvían más que lo que disparaban. Observaba. Recordaba. Así llegó a aprenderse los ribetes de todas sus figuras, las que se dibujaban a contraluz, acariciando el terciopelo de sus límites. Le miraba y sabía cuanto podía ver de la realidad. No intentaba buscar el mecanismo que deshiciese el telón y así encontró el laberinto que le hacía sacar determinadas partes de sí mismo, ocultando otras según el momento. Quizás solo llegó a comprenderlo.

Aquél día ella lo vio todo. No tuvo ni que apartar el telón, conocía ya, milímetro a milímetro, lo que había detrás. Lo había sabido desde el principio o quizás un poco después. Sí, fue un poco después, una noche entre andamios, cuando le dijo que no podría vivir entre dos mundos y ella supo que era su única espectadora.

- No puedo salvarte.

Pero ya no quedaba nadie a este lado del escenario. 

Sonando : "Eme" de Leiva

La foto es de gui.tavares
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At 12:05 p. m., Blogger Vagamundo said...

Es muy triste. A veces estando tan cerca no se puede ayudar a quien se quiere.
Otras veces hay que mirar al "menos allá", para convencerse de que allí tampoco hay nada del otro mundo.    



At 11:22 p. m., Blogger Beauséant said...

siempre buscamos alguien que nos salve, y olvidamos demasiado a menudo que somos nosotros quienes debemos salvarnos por nuestros propios medios y fuerzas.    



At 12:30 a. m., Anonymous Aristides said...

Conoci a una persona como Sherezade .La del cuento , me hizo muchas historias pero al final nunca supe quien era,este personaje .
En verdad era una tramoyista profesional, vivía en un laberinto . Actividad penosa para cualquier terrícola    



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