Te marchas
23 ago 2007
Quiero gritarte que no merezco esto, que no hay para mí pedestales a medida, todos me quedan demasiado grandes, que mi sitio aguarda cercano al suelo, desde donde además, siempre resulta más sencillo caer sin hacer daño a nadie. Guardo mi vida en maletas que me facilitan una huída a medida, siempre con postales de recuerdo eso sí, pero no por ello menos cobarde. Y me guardo a mí más allá de dentro, no vaya a ser que me salpiquen las miradas y se me ahoguen las penas de no secarlas. No merezco esto, no. Mi nombre nunca recogerá el tiempo desde los labios, es difícil de pronunciar, de recordar y se enmaraña con el viento en cuanto le enseñas aguas salinas (mar o lágrimas indistintamente). No olvides que siempre termino por conjurar todos los desastres en el ojo del estómago, para huracanar el mañana y que nunca aparezca.
Te marchas y tu espalda se aleja pero mi mano sigue sin girar del todo la llave. Anclándome con los pies en el suelo por sentirme, y saberme, farsante sin público.